El Albayzín es hoy Patrimonio de la Humanidad. Pero con el resto de los lugares seleccionados de manera privilegiada en el mundo, ha entrado afortunadamente en una nueva dimensión, no tanto geográfica como conceptual. Para mejorar el conocimiento sobre el Alabasen como legado histórico, monumental, artístico y cultural, y para reforzar, en consecuencia, ese necesario compromiso de corresponsabilidad para con su revitalización integral, la espléndida obra de Miguel J. Carrascosa va a representar un instrumento de inestimable valor.