Granada renace como ciudad en el siglo XI, con la llegada y asentamiento de los Ziríes sobre el reducto urbano al que había quedado postergada la floreciente ciudad romana de Iliberri tras la caída del imperio Romano durante la época visigoda y califal. En torno al 1013 se instalan en el Albaicín y construirán su Alcazar real en torno a lo que hoy es la zona de Plaza de San Miguel bajo. Pero en el 1090 los zirís son derrocados por los almorávides, que también ocupan la colina del Albaicín y la convierten en una de las ciudades más importantes de la península ibérica

Las luchas internas durante el período al ora idea Sonsoles constantes y el reino de Granada no se librarán de ellas. Poco más de medio siglo después, en 1157, los almohades se hacen con el poder de lo que queda de al-Ándalus, que durará hasta el 1212. Durante esta época Granada (o lo que es lo mismo, el Albaicin) crece gracias a la llegada de nueva población. .

En 1238 se comienza a construir una ciudad palatina amurallada en la Alhambra, que se convertiría en el centro político y administrativo de Granada. En esta etapa se crea el arrabal del Albaicín. El excepcional y muy recomendable «Plano guía del Albaicín Andalusí» de Antonio Almagro, Antonio Orihuela y Carlos Sánchez, detalla a la perfección el trazado de la muralla que se creó en esta época y que ha trascendido hasta nuestros días: «La muralla del Albaicín, construida en el segundo tercio del siglo XIV, comenzaba al inicio de la Cuesta del Chapiz, donde se unía con la del barrio de Axares, bordeaba el Río Darro aguas arriba, ascendía a San Miguel Alto y bajaba a la Puerta de Fajalauza. Continuaba hasta el Postigo de San Lorenzo, para terminar en la Puerta de Elvira. Desde el final de la Edad Moderna, el conjunto urbano formado por el Arrabal del Albaicín, la Alcazaba Antigua, el barrio de Axares y el situado a poniente de la coracha, empezó a conocerse genéricamente como Albaicín, denominación que se ha mantenido hasta nuestros días».