Puede que tenga razón el presidente de la Fundación AguaGranada, Esteban de las Heras. Asomado a uno de los balcones del Aljibe del Rey, en la Plaza del Cristo de las Azucenas, reflexiona en el origen del Albaicín. Y del de Granada, porque es lo mismo. En ese entorno se ha encontrado lo que parece fue un foro romano. El propio aljibe está datado en 1050, con lo que De las Heras supone que el aljibe fue construido por los monarcas ziríes para abastecer a su alcázar. Pero es que Miguel Carrascosa sostiene que la primera referencia histórica del Albaicín es un pilar de siglo VIII a.C. Con lo cual podríamos datar en casi 3.000 años la existencia del Albaicín.

Quizás empezó todo en el entorno del mirador de San Nicolás. Allí, muy cerca, está el Carmen del Aljibe del Rey.

Así comienza el nuevo libro sobre los orígenes del Albaicín en el que está trabajando Carrascosa:

“El Albayzín no es sólo el legado exclusivo de un pasado esencialmente musulmán (árabe, sirio, yemení, zirita, nazarí, mudéjar,…) a pesar de los testimonios arqueológicos, monumentales, culturales, lingüísticos que de este largo periodo (ss. VIII-XVI) se conservan en este rincón de hermosura que es el barrio de los Halconeros: adarves, aljibes, alminares, atanores, baños, cármenes, miradores murallas, palacios, viviendas, etc. No olvidemos que, durante los trece siglos que precedieron a la conquista de Al-Andalus por los musulmanes, la ciudad íbero-romana de Ilíberis – que se identifica con los orígenes históricos de Granada- había sido habitada sucesivamente por otros grupos de pueblos diferenciados y antagónicos, de indiscutible personalidad y proyección en el espacio y en el tiempo: túrdulos o turdetanos, íberos, romanos, hispanos, hispano-romanos, visigodos, etc.”

Según recogerá Carrascosa en su futuro libro, la muralla protoibérica de San Nicolás, data de la segunda mitad del siglo VII a.d.C. Es el monumento más antiguo del Albaicín.