Son infinidad los escritores que han tenido al Albaicín como inspiración. Imposible recoger tan vasta antología. Pero sí hemos querido hacer un guiño a los numerosos literatos que han escrito sobre este barrio.

“Nada más asomarnos a él, nos parece muy lejos de encontrarnos de Europa. (…) A medida que vamos subiendo, los ruidos humanos parecen quedar abajo. He aquí una plaza silenciosa que no tiene diez metros de lado, bordeada de altos muros, por encima de los cuales asoman los jazmines, y que se las arregla para estar desnivelada por tres lados yd ar acceso a cuatro calles distitnas. Pasa un mendigo: ¿a quién espera tocarle el corazón de este universo que parece cerrado y ciego?”.

Jean Sermet

“Calles estrechas, dramáticas, escaleras rarísimas y desvencijadas, tentáculos ondulantes. Extraños senderos de miedo. Casas colocadas como si un viento huracanado las hubiera arremolinado así. Medrosos aljibes en donde el agua tiene el misterio trágico de un drama íntimo. Calles en que viven gentes antiguas de espíritu. Calles en que hay conventos de clausura perpetua, blancos, ingenuos, con sus campaniles chatos. Calles de serenata y procesión. Albaycín hermosamente romántico y distinguido. Albaycín del compás de Santa Isabel.».

Federico García Lorca

Calles de látigo y garra
por las espaldas del monte;
no hay más luna ni horizonte
que el aire que las desgarra.
¡Tejedles con la guitarra
un cante que las reciba!
Que flotan a la deriva
por la historia que las trajo;
que van todas para abajo
Y ninguna para arriba.

El callejón se extasía
en escalones
quebrados.
Paredones desdobaldos
Disecan restos del día.
Una enredadera amplía
E trasluz que los reduce.
La sombra se reproduce
con la violencia de un gesto,
y un farol, que nadie ha puesto,
hace una luz que no luce.

Rafael Guillén

“El Albayzín ha sido siempre un barrio pobre y marginado, si exceptuamos los primeros 250 años de vigencia del periodo nazarí (1232-1492), caracterizado por el auge de su artesanía y de la industria de la seda (tejidos y labores derivados de la misma). Recordemos que la decadencia del barrio se inicia con la expulsión de los mudéjares en 1572, se agudiza durante los siglos XVII l XIX y se hace endémica a lo largo de las primeras cinco década del siglo XX. Reducida su población al 50% a partir de la década de los 60, como consecuencia de fuertes temporales de lluvia que azotaron a Granada y mejoradas las condiciones de vida de sus habitantes gracias a la restauración democrática de 1978, podemos decir que se han superado, en parte, las adversas circunstancias que, de modo doloroso y directo, afectaron al Albayzín, derivadas de la Guerra Civil de 1936-1939”

Miguel Carrascosa