Andrés Manjón fue un sacerdote y pedagogo español cuya obra maestra es la fundación de las Escuelas del Ave María. Escuelas que difieren mucho de esa primera y amarga experiencia escolar que sufrió de niño en la escuela de su pueblo natal. Destaca como uno de los grandes pedagogos de la segunda mitad del S. XIX y principios del S. XX, uno de los precursores de la escuela activa y de la escuela al aire libre, en donde la naturaleza y el juego desempeñan un papel fundamental en la enseñanza, métodos que llevó a cabo en su obra maestra: «La Casa Madre». Este catedrático, escritor, y ante todo maestro, aboga en su actividad educativa por una educación integral, es decir, una educación que se base en todos los aspectos o ámbitos del educando: en lo moral, social, físico, intelectual, religioso, en la voluntad y en el carácter.
Tras abandonar Burgos, su ciudad natal por motivos académicos, y vivir en distintas ciudades como Valladolid, Salamanca, Santiago de Compostela o Madrid, en 1880 llega a Granada para quedarse, ciudad en la que pasará el resto de su vida hasta su fallecimiento en 1923.
En sus constantes idas y venidas por el barrio del Sacromonte, observaba el estado de degeneración en que vivían sus habitantes, la mayoría gitanos, en donde abundaba la miseria, la pobreza, la ignorancia, la delincuencia, la suciedad, los niños tirados en las calles, el abandono e incultura de sus gentes, especialmente de los más pequeños, algo que le afectaba moralmente, le incitaba una y otra vez a intentar buscar una solución. Era una situación que se encontraba todos los días y a la que no podía hacer «la vista gorda».
Esta escuela surge por y para los pobres, para la gente gitana, para su tarea regeneradora socioeducativa del Sacromonte, tanto es así, que la delincuencia bajó notablemente.
De nombre le puso el mismo que lleva el título de la Catedral de Granada: «Ave María».
La primera escuela del Ave María que funda D. Andrés Manjón es «La Casa Madre» en 1889, para acabar con la marginación social del barrio del Sacromonte.

La extracción social de los alumnos que frecuentan las Escuelas del Ave María, fundadas por el Canónigo Sacromontiano, no puede ser más pobre; niños carentes de alimentación sana, a los que tiene que proporcionar comida en el colegio; niños que habitan, en su mayoría, en antihigiénicas cuevas o chabolas ; niños que proceden de familias incultas y, por consiguiente, carentes de educación intelectual; niños inmersos en un ambiente de promiscuidad malsana y de escasa vida moral; niños que viven en un ambiente falto de una religiosidad seria.
La Casa Madre ocupa siete cármenes entre la Cuesta del Chapiz y el Camino del Sacromonte, con una extensión de cerca de un kilómetro de longitud por cien metros de anchura como término medio. Se extiende de manera longitudinal a lo largo de toda la ribera del río Darro, paraje conocido como «Valle de Valparaíso».
Actualmente, sus ciclos son de Educación Infantil a Bachillerato.
(Fuente: Página web de la Casa Escuela Ave María)