En su acogedora casa del Albaicín, mientras sirve un té al visitante, Jago Sermasi afronta de cara el poliédrico asunto que empapa el día a día del barrio: turismo sí/turismo no. Este joven oriundo de Bolonia (Italia), politólogo de formación, creó en 2015 junto a otros dos socios una agencia de viajes, Walk in Granada, que tiene un apellido muy definitorio: turismo responsable.

Como tal, tiene algunas características que Jago considera singulares: en su web han incluido un código de buenas prácticas donde reflejan su compromiso con el respeto hacia los vecinos y promueven el consumo de productos locales en comercios del barrio. «Formamos a nuestros guías en este sentido: organizamos rutas por lugares no masificados, limitamos el número de participantes en ellas y estamos en constante diálogo con los vecinos. Un día, hablando con varios vecinos del Sacromonte, nos dijeron que les molestaba tanta visita. Entonces, decidimos cambiar el itinerario y reducir la frecuencia de paso». Y añade: «Cuando llegamos a un lugar para hacer una parada, lo primero que hacemos es mirar si las casas del lugar tienen las ventanas abiertas. Si las hay, nos alejamos 10 metros más allá. Y, por supuesto, no ocupamos la calle entera porque el resto de los vecinos tiene todo el derecho a seguir haciendo su día a día, sin encontrarse grupos que embotellan los lugares por donde pasan».

Además, Jago y su equipo es pionero en la creación de rutas para personas con movilidad reducida. «La primera vez que nos solicitaron una ruta para silla de ruedas dijimos que no teníamos. A la segunda respondimos lo mismo. Pero a la tercera nos pusimos manos a la obra y la creamos, en colaboración con las asociaciones Fegradi y Aspace», señala Sermasi. «En Walk in Granada somos especialistas en crear rutas en función de intereses específicos. Y, siempre, con guías que son expertos en el tema, sean procesiones, las cuevas del Sacromonte, flamenco, etc», asegura.

“Cuando llegamos a un lugar para hacer una parada, lo primero que hacemos es mirar si las casas del lugar tienen las ventanas abiertas. Si las hay, nos alejamos 10 metros más allá».

Este politólogo de formación, y también amante de la fotografía, conoce en profundidad el paisaje humano albaicinero. Y como muestra, un botón. Nos habla de El Madruga, «el último pregonero de Granada», asegura Jago. «Es de las personas que más quieren en el barrio. Se despierta muy pronto, a las 4 ó 5 de la mañana, y empieza a colocar las terrazas de los bares, hace recados, dice los precios del mercado… Incluso lleva monedas para dar cambio. También ha creado su propia lotería, con 100 números. El que tiene el billete que coincide con los dos últimos número de lotería nacional gana 100 euros. Nunca le he visto sentado en 14 años que lleva aquí. Incluso es un influencer: cada día lleva unas gafas de una farmacia óptica del barrio para que los vecinos vean los nuevos modelos».

Jago reconoce que su agencia cada vez organiza más free tours, uno de los conceptos más debatidos en el sector turístico en la actualidad. Él los defiende con ahínco: «Se ha confundido mucho el contenedor con el continente. Acusan a los free tour de hacer competencia desleal y abaratar el producto. Nosotros creemos que es un producto con valor en sí, no como otros, que lo usan únicamente para ganar comisiones de otros negocios. Los free tours han de tener buenos guías porque, de lo contrario, el guía no gana. Los nuestros no son piratas: cobramos facturas al guía por cada turista que le mandamos. Cobramos un fijo por persona y nosotros no nos metemos en el dinero que saca el guía por cada turista. Los guías, como autónomos que son, pagarán sus impuestos».

En su opinión, este tipo de turismo son importantes «porque permite a todo el mundo participar de un producto de tipo cultural y contribuir con lo que se puede permitir, sea mochilero o profesional de alto standing. Gracias a este modelo pueden realizar una primera inmersión en el mercado de las visitas guiadas con lo cual el joven que hoy paga 3 euros cuando sea un profesional pagará 20 porque ya sabe cuánto le aporta este turismo cultural».

Concluye Jago su discurso haciendo una particular reflexión sobre el sector profesional en el que trabaja: «El turismo ha crecido en paralelo con el mundo del ladrillo en España y ha mamado de su lógica humana, cultural y política. No es malo levantar una casa sino reventar la costa. No es malo visitar un entorno sino masificarlo y quemarlo».

*Foto superior: Fermín Rodríguez
*Foto inferior facilitada por Walking Granada