¿Tus fotografías son producto de un trabajo profesional o son fruto de tu pasión por la fotografía?

Mi fotografía es fruto de la casualidad. Inscribí a un taller de fotografía a mi mujer y, como no pudo acudir ello, fui yo. Ahí empezó mi periplo en la fotografía, que se ha convertido en mi pasión. Hace dos años colaboré con un proyecto de la Universidad de Granada, haciendo fotos para el libro ‘Paseos matemáticos por Granada’, del profesor Álvaro Sevilla. Así es donde conocí realmente Granada y, en especial, el Albaicín.

La noche, las luces, los contraluces. ¿Por qué prima estas características en gran parte de tu trabajo?

La verdad es que soy un profundo enamorado de la fotografía urbana nocturna. Cuando se va al sol y empiezan a encenderse la luces de la ciudad es cuando realmente empiezo a disfrutar de la fotografía. Siempre intento buscar un encuadre diferente una mirada distinta que hagan de mi fotografía algo especial, única. Para mí, la publicación de la fotografía es el último escalón detrás hay una larga planificación de la misma.

¿Qué tiene el Albaicín a la hora de ser fotografiado?

Representa la pureza de Granada, su embrujo. Por eso, todo el que viene Granada se enamora de ella. Fotográficamente este barrio es magia, juego de luces y de sombras, encuadres, perspectivas únicas y distintas. En fin, una maravilla.

¿Eres consciente de la viralidad que alcanzan algunas de tus imágenes? ¿Cuál es la que más se ha compartido en redes sociales?

Si, soy consciente. Te engañaría si no te dijera que al principio si vivía muy pendiente de la repercusión de mis fotografías, pero a día de hoy disfruto con lo que hago, sin importarme mucho la repercusión de las mismas.

Una fotografía que marcó mucho mi estilo fue la que hice desde la ermita los tres Juanes, donde se veía la Alhambra y Sierra Nevada. Se llegó a compartir miles y miles de veces y registré casi 1 millón de visitas a mi página. A día de hoy, varias de mis fotografías han registrado cerca de 1 millón de visitas a mi página, como la de avenida de Constitución, alguna de la Alhambra desde la silla del Moro y alguna que otra donde la Alhambra y el Albayzin son los verdaderos protagonistas.

Eres más de paisajes y monumentos, pero menos de retratos a personas o ambientes «costumbristas». ¿Por qué?

Me gusta la fotografía general y, por tanto, la de retrato también me atrae mucho. Pero, son temas más delicados para publicar en la redes y por eso la mantengo más en la intimidad. De hecho, también hago bastantes trabajos de estilo social.