Casa de la Doctrina
Siglo XVI
Plaza de Aliatar, 1
También conocida como «Casa de los Moriscos» o «Colegio de los Niños Moriscos».
El arzobispo Pedro Guerrero estableció en 1559, la Casa de la Doctrina del Albaicín, destinada a la educación cristiana de los hijos de los moriscos. Quedó a cargo de la Compañía de Jesús. Junto con la colegiata del Salvador constituyeron las instituciones educativas surgidas tras la conquista de Granada para adoctrinar a la población. Estuvo en funcionamiento apenas dos décadas, hasta 1577, sin llegar a cumplir el objetivo para el que se creó: el cambio lingüístico y religioso rápido. El árabe oral continuó en uso, se enseñaba de forma clandestina.
Se encuentra situada enfrente de la famosa plaza Aliatar, junto a la colegiata del Salvador, presenta un exterior sencillo que guarda similitudes con la arquitectura islámica, como la escasez de vanos, distribuidos de forma irregular, y la portada de ladrillo con alfiz, situada en una esquina del edificio. El interior se organiza en torno a un patio cuadrangular con una fuente de surtidor circular. Solo conserva el pórtico occidental, en el que pilastras de ladrillo y canes de acanto apean una gran viga sobre la que descansa la galería superior de madera. Ésta se forma con balaustres rectos de perfiles lobulados, pies derechos biselados con terminación de mocárabes, zapatas de acanto y alfarje de vigas perfiladas. Destaca la conservación de la armadura mudéjar que cubre la sala alta.

Sabías que…
La Casa de la Doctrina forma parte, junto a las iglesias mudéjares y la cercana Colegiata del Salvador, del programa de fundaciones religiosas instituidas para el adoctrinamiento de la población morisca granadina segregada en el Albaicín.
La casa se abrió el 5 de julio de 1559, y pronto comenzaron las «clases», que eran totalmente gratuitas, abonando sólo las tasas académicas los alumnos de latinidad y humanidades. Los impulsores de esta escuela tenían marcados tres objetivos claros: Primero, que los moriscos aprendiesen castellano. Segundo, predicar cristianismo en su lengua (árabe), y tercero, elegir a los moriscos más aventajados para que sirvieran de predicadores. Ellos, al igual que Juan Albotodo, enseñarían tanto en el Albaicín como en las cárceles, que estaban repletas de moriscos. Aquí, se aprendía todo de memoria, se empleaban tres horas por la mañana y tres por la tarde, para recibir las clases. Se colocaban los niños a un lado y las niñas a otro. Los más pobres y con oficio, se iban tras las primeras horas de la mañana dedicadas a la doctrina cristiana, los demás, más de 200, eran instruidos en la lectura y escritura.
En 1560, tan solo un año después de inaugurar la Casa de la Doctrina, el inmueble contaba con más de 500 «morisquillos aprendiendo», y 12 jesuitas, enseñantes. Las personas que impartían clases fueron ampliando poco a poco, hasta llegar a una treintena, entre las cuales había mujeres. En los albores de la rebelión morisca de 1568, la Casa de la Doctrina cesó su actividad durante esos convulsos años.
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