*Foto: Pepe Marín

Cuando tenía 15 años e iba con los ballet de Antonio, ese verano de agosto del año… Me encontraba en Plaza Nueva antes de subir para los jardines del Generalife comiéndome un helado, de esos maravillosos helados de los Italianos de Gran Vía, y me dije a mí mismo: “Algún día tendré una casa en este maravilloso barrio del Albaicín”.

Los años pasaron, pero siempre me rondó la idea de que mi lugar estaba allí. Además, mi compañero y amigo del alma también era de allí, así que no lo pensamos dos veces y en unos de los viajes a Granada nuestra decisión ya estaba tomada.

Ahora que vamos a tener más tiempo para nosotros, nuestra idea es pasar temporadas en nuestra casa de Albaicín.

Siempre que venimos a ella, el tiempo se paraliza, es como un sueño hecho realidad. Pasear por sus calles nos fascina, con nuestros perros que son 4, tres galgos maravillosos y una westy que son nuestra sombra por la cuesta del Camino de la Fuente del Avellano, o por el paseo de la Cuesta de los Chinos… No hay paseos más bonitos que éstos, disfrutando de las cuevas del Sacromonte o acariciando las murallas de la Alhambra, jadeando por la cuesta del Chapiz…

Subir desde el Albaicín Bajo al mirador de San Nicolás es un reto y todo un lujo, sobre todo por esos atardeceres y esa puesta de sol que te hace soñar y evadirse de uno mismo. Justo es ahí donde me inspire para crear “Arrayan d’Araxa”(El paseo de la sultana),que se estrenó para la clausura de la Expo 92 en Sevilla.

Nuestra casa está rodeada de conventos e iglesias, como pueden ser la iglesia de San Miguel Bajo, con armadura mudéjar y un aljibe del siglo XIII, la iglesia de El Salvador en la cuesta del Chapiz, la iglesia de San Gregorio en la cuesta de San Gregorio, la iglesia de San Juan de los Reyes, cuyo campanario es un alminar del siglo XIII, donde oigo todos los días sus campanas resonar, que son una delicia, la Iglesia de Santa Ana al principio de la Carrera del Darro, San Pedro y San Pablo también en la carrera del Darro, la ermita de San Miguel Alto, Casa Porras en la placeta de Porras, Casa de Zafra del siglo XIV… En fin, tantos lugares llenos de historia y misterio que hacen que el barrio sea un eterno desconocido.

Quien no conoce el Albaicin se está perdiendo uno de los barrios más enigmáticos y bellos del mundo.

Os invitamos a que vengáis y disfrutéis como nosotros de este lugar único. Pero hacedlo con la calma y el sosiego con la que el barrio invita a ello.

Víctor y Eduardo